Conflictos entre padres e hijos

Me gusta mucho que los padres participen con sus hijos en mis clases, creo que es un momento muy valioso para ambos, ya que le damos importancia a la presencia de los padres en el aprendizaje de los niños. Con esto busco, que sean un referente para sus hijos y por supuesto el modelo a seguir. Muchas veces, vemos como los padres exigen a sus hijos que se esfuercen lo máximo que puedan, ahora bien, si mi hijo no ha visto a nadie dando su máximo esfuerzo y menos a su padre, ¿cómo pretendemos que ellos puedan comprender, que significa hacer ese esfuerzo?, con esto quiero decir, que debemos enseñar con el ejemplo.

Durante esta participación conjunta de padres e hijos, veo que muchas veces están en una situación de conflicto, cada uno tratando de imponerse sobre el otro. Vemos al padre ordenando lo que hay que hacer y vemos al niño tratando de proponer otra cosa, sin hablar mucho, simplemente moviéndose hacia otra actividad o tarea, en esto el padre vuelve a imponer su actividad, esta vez ya no con un tono agradable y además aumentando el volumen al dar la orden. Frente a esto, encontramos varias respuestas de los niños, por ejemplo, algunos acatan sin más y realizan la actividad sin ganas, pero cumplen con lo indicado por el padre; otras veces, los niños se paralizan y no quieren hacer ninguna actividad; también hay varios que frente a esta situación, de sentirse pasado a llevar, lloran o gritan a sus padres, lo que por supuesto agrava o dificulta mayormente la relación y comunicación entre ambos.

Muchas veces, he recibido el rechazo de los padres para participar de la clase con el siguiente argumento: “es que si yo estoy con él, se va a fundir y no participará”, bien, muchas veces sucede eso, pero tiene que ver con lo mencionado en el párrafo anterior, en cambio si mi posición es a respetar lo que el niño quiere, preguntar su opinión acerca de lo que estamos haciendo, sonriéndole y felicitándolo por sus logros, seguramente ese niño no abandonará la actividad, si no que querrá ir por más. Los padres no deben pretender que sus hijos “aprendan a la primera”, y no deben compararlos con los demás durante las actividades, ya que es común escuchar, “pero mira como lo hace él, por qué tu no puedes”, este tipo de expresiones solo genera rechazo y angustia en los niños, ya que los pequeños avances no son valorados, ni tampoco sus intereses. Mientras seamos capaces de escucharlos un momento, de darles la posibilidad de que ellos decidan, de que propongan, de que se equivoquen, de que no lo quieran hacer ahora y lo quieran hacer unos minutos más tarde, en definitiva, de tener paciencia y crear un clima de seguridad y placer, no tendremos problemas en participar con ellos en cualquier actividad y poco a poco podremos ir consiguiendo esa anhelada autonomía.

“Padres, no traten de imponerse, traten de acompañarse”

José Díaz Cerda

Lic. en Educación

Profesor de EFI

Entrenador de Básquetbol

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